Acabábamos de subirnos al
coche, esta vez conducía Álvaro y Marta iba sentada a su lado.
Después de dos horas de
viaje solo nos quedaba una para llegar a nuestro destino, el Cabo de Gata.
Álvaro parecía preocupado, y Marta estaba tranquila y parecía pensativa. La temperatura
dentro del coche era agradable, teniendo en cuenta que al exterior estábamos a
30º y el viento era cálido.
Álvaro se empezó a pelear
con el GPS y la tranquilidad de aquel coche se acabó, Marta intentó ayudara a Álvaro
para entenderse con el GPS pero acabaron discutiendo los dos, y acabaron en el
mismo punto de la conversación de siempre. De repente un sonido extraño interrumpió
su discusión, Álvaro se paró donde pudo rápidamente y salió afuera, la baca, la
cual cargaba con todos los trastos del viaje estaba colgando, solo estaba sostenida
por una cinta, Álvaro y Marta siguieron la conversación donde la habían dejado,
y ya tenían un motivo más para discutir.

